martes, 9 de agosto de 2016

El Avance que no parece avance (Bazan,I.)

Hola, soy Elisa Bazán -alias Ixel-. Soy Chilena y juego Magic desde mi época de colegio. Todo comenzó porque algunos amigos jugaban y, técnicamente, me arrastraron al juego. Seguí jugando casual por un largo tiempo, pero siempre con intención de jugar de forma competitiva, lo cierto era que, por diferentes razones -tiempo sobretodo- no había podido entregarme a ello hasta que en Diciembre de 2015 me decidí; comencé a comprar las cartas para armarme un mazo tipo 2 (estándar), que es de lo más competitivo junto a Modern en Chile, y comencé a jugar Ramp RG.

Sobre los resultados, bueno, en general soy de las personas que aprenden haciendo y debo meterle mucho trabajo a las cosas que hago, el Magic no fue una excepción. Partí perdiendo todo lo que jugaba e, imaginaran lo frustrante que resulta pasar varios días jugando y no ganar nada ¡Ni siquiera UN match! Por suerte y conociendo mi forma de aprender, me fui comiendo toda la frustración y repitiéndome "dale, sigue, que así aprendes" y efectivamente, fui aprendiendo. Cada vez que me ganaban un match le preguntaba a mi oponente en que me había equivocado o que me recomendaba (algunos contestaban, otros no) y así fui mejorando.

Desde el inicio comencé a asistir a los PPTQ -que son de los torneos abiertos más competitivos a los que podía asistir en Chile el promedio de jugadores en un PPTQ es de entre 60 y 80 jugadores- bajo la lógica "si vas a perder, que al menos sea con los que quieres llegar a vencer" y estos torneos han sido mi mayor orientador en cuanto a mi avance, ya que me han indicado qué ir cambiando en el mazo, de acuerdo al meta que se da en estos eventos y no en los menos competitivos de la semana. También me fueron puliendo en las condiciones de juego competitivo; presión, imposición de tiempo, actitud hacia los oponentes, extensión de los torneos. Y lejos ¡Lejos! Debo decir que la mejor decisión que pude tomar fue asistir a estos torneos desde el inicio, aunque fuera de cabeza a perder todos los match.

Actualmente juego Estándar y Modern, ya he pasado por algunos mazos con estrategias distintas y, debo admitir que es algo relajante mirar hacia atrás y ver el avance. Aunque no lo parezca, estamos en un juego en que se pierde o se gana; simple, no tiene más matices, pero si te quedas con eso en el largo camino que es llegar a convertirte en un jugador competitivo, muy probablemente la frustración te tumbe de cabeza al cabo de unos cuantos meses. A mí me costó varias semanas pasar de perder 2-0 a perder 2-1 ¿Qué matiz tiene esto? Pensarán que no mucho en concreto, pero yo sabía que algo estaba avanzando como jugadora. Luego de esta etapa, pasar a ganar partidas. Irme de un PPTQ con un 1-6 (1 victoria y 6 derrotas) fue el primer premio a mi constancia luego de 4 meses jugando -básicamente en cada minuto libre que tenía-. Actualmente, mi mejor resultado en un PPTQ es un 3-1-3 (3 victorias, 1 empate y 3 derrotas) y, sí, sigue siendo un resultado mediocre en el standing, sigo estando de mitad para abajo pero ¡Ey! ¡Hace unos meses atrás no podía ganar ni un match! Y es verdad, a veces hasta yo lo olvido y me frusto... y pienso en tirar todo a la basura, pero por suerte, siempre tengo amigos que están recordándome esa época en que no hacía nada con una baraja tier 1.

El camino a convertirte en un jugador competitivo en Magic es lento si no tienes alguna clase de talento natural, pero ahora es cuando resuenan en mi cabeza las palabras que en su momento le escuche a uno de los mejores jugadores de Chile, Rodrigo “Koko” Soto: “Magic no es plata, Magic es tiempo”, y, curiosamente es cierto, eso es lo que se requiere; jugar mucho, tener tiempo de ir a torneos, analizar el metagame, practicar y practicar y practicar ¡Nada más! En ese sentido los que hemos decidido embarcarnos en el camino de llegar a ser jugadores competitivos estamos haciendo una inversión incluso más grande que el dinero, una inversión de tiempo tremenda y el tiempo es lo único que no recuperaremos, por eso es clave invertir muy bien tu tiempo, en especial cuando estas empezando

¿Es mejor jugar un FNM en X tienda o juntarme a testear con X grupo de personas? o ¿Es mejor ir a un PPTQ o un GPT donde aprenderé más? Yo me decidí por asistir a los torneos más competitivos desde un inicio y así, ir optimizando el tiempo que le dedico al magic en aprender sobre los torneos que pretendo ganar, y bueno, siento que dentro de todo me han dado resultados. El avance en mi caso ha sido lento, pero constante, y de eso se trata este camino; ser todos los días un poco mejor jugador que ayer sin perder de vista el camino recorrido para que la frustración no nos coma en el camino, y siempre, siempre, tener en cuenta ese avance -que no parece avance- en el standing, pero que van a ser los primeros resultados del trabajo que realices como jugador.

Aprovecho de agradeces a cada una de las personas que me han apoyado en este camino y que han dedicado tiempo a jugar conmigo, corregirme y darme sus comentarios, en especial a quienes siempre están conmigo sufriendo en cada torneo y testeo y a quienes van dedicadas cada victoria que consigo en este camino: Rodrigo “koko” Soto, Ernesto Gutierrez, Diego Palma, Kabir Hussein y los consejos de Don Christian Stone.

viernes, 20 de mayo de 2016

Planos para el Pueblo #3 ~Magic FanFics~ (Paletta,L. y Hochman,S.)

    Y bueno, si había que contar la historia había que contarla, pensé. Salvarse con una historia no estaba nada mal. Liliana se había sentado junto a la cama, mirándome como una niña que espera los cuentos de la abuela. Algún sexto sentido caprino me decía que detrás de esos ojos pintados de sombras había más edad de la que aparentaba, y que en realidad la niña allí era yo por lejos. E incluso mis cabras en sí propias parecían muy lejanas, como si la habitación tuviera un kilómetro de largo. Mordisqueaban un tapiz con la imagen grabada de un cuervo negro.

-¡Yoco! ¡Miroslav! ¡Pórtense bien!

-No les hagas caso, nunca me gustó ese tapiz -me dijo Liliana, inclinada sobre uno de los brazos su asiento, con los esbeltos nudillos bajo el mentón- ¿Entonces, tenías un hermano llamado Josu?

-Hozu -le corregí- se pronuncia con un sonido suave antes de la “O” y marcando bien la “z”.

-Cuéntame de él.-

-Oh, Hozu es un niño adorable. No más alto que un saltanejo, pero igual de travieso. Le encantan las historias de aventuras y quiere ser un caballero cuando crezca.

-¿Ah sí? -sonrió.

-Sí, estamos ahorrando para comprarle un buen caballo y una buena armadura. Mi familia tiene una granja. Pequeña. Algunas cabras, calabazas, tomates, higos. Esas cosas. Nunca fuimos ricos, pero nunca nos faltó nada...

-Pasa a la parte violenta -interrumpió, bostezando.

-No hay una parte violenta -la miré, confundida. Ella se irguió en su silla.

-¿No? ¿Ninguna banda de asaltantes quemó tu granja y pasó por la espada a tu familia? ¿Tu hermano no creció para ser un guerrero sanguinario y tuviste que detenerlo? ¿No recibieron la visita del Hombre Cuervo?- ¿Hombre Cuervo? ¿Qué? No...

-¿Y cómo fue que se activó tu chispa sin haber visto cara a cara a la muerte?

-Ah, eso fue una tarde de invierno. Estábamos leyendo sobre Jace junto al fuego: de la vez que salvó a una familia de boggarts de unos malvados cazadores elfos, en Lorwyn. Hozu quería que actuemos la escena, qué él sea Jace y yo la malvada prefecta elfa. Fuimos al corral a buscar a Yoco y a Miroslav y ellos fueron los trasgos. Pero creo que me metí demasiado en personaje porque un parpadeo más tarde la nieve había desaparecido y yo estaba en medio de una llanura repleta de Kithkins cabezones. Hozu se quedó en casa, pero las cabras quedaron… No sé cómo explicarlo. ¿Unidas a mí?

Liliana bufó.

-Ya sé cómo termina esto. Te cruzaste con el insoportable de Ajani y él les explicó amablemente a tí y a tus cabras todo lo que significaba ser un planeswalker y la justicia y etcétera, etcétera.

-¡Sí! ¿Conoces a Ajani también?

-Una vez consumí las almas de toda su manada -me dijo, levantando una mano para mostrarme una pulsera de dientes de león-, y antes de que terminasen de pudrirse envié a sus hermanos contra él.

-Oh…

-¿Y Jace estaba también allí?

-No, pero cuando llegué aquí a Innistrad lo reconocí y me prometí que iba a encontrarlo para pedirle su autógrafo y llevárselo a Hozu. Pobre, debe estar muriéndose de miedo allí sólo en la casa. Eso, claro, si puedo volver a encontrar mi plano de origen. Aún no entiendo muy bien cómo funciona esto de la navegación en las eternidades ciegas.

-Por supuesto, que iba a esperar de tí que caíste tan fácil en batalla. Ni siquiera sabes usar tus poderes... -después de decir esto pareció perder todo el interés. Se echó para atrás y se puso a juguetear con un bastón que había estado apoyado junto a la silla. ¡Mi cayado! ¿Cómo no lo sentí? Parecía flotar ingrávido entre sus manos, con un aura fantasmal. Usualmente vira entre blanco y verde, pero ahora estaba... ¿Violeta? ¿Existe la magia Violeta?

-No, pero la necromancia puede asumir ese color si se conjura en forma debilitada. Casi, sin volverse técnico, se le puede llamar compasiva.

-¿Qué dijiste? -pregunté aterrada- ¿Oyes mis pensamientos?

-Yo no dije nada -contestó ella.

     Entonces una piedra redonda reventó la ventana, que un segundo antes había estado pintado con unos crisantemos muy bonitos de esmalte. Antes de que un segundo terminara de pasar arrojaron una prenda de cuero sobre los vidrios rotos y el hombre de azul cruzó por la abertura, abriéndose camino contorsionandose como un gusano, ya que tenía las manos temblorosas repletas de rollos de pergamino. Cayó en el suelo como una palta madura y se levantó de un salto, mirando hacia todas partes a la vez con los ojos hinchados y ojerosos. Estaba despeinado, sucio, y con unos parches disparejos de barba que parecían manchas de chocolate.

-¡Jace, la ventana estaba abierta! -exclamó Liliana, apuntándole con mi cayado- ¿Y cómo subiste hasta aquí? ¡Esto es un segundo piso!

-¡No hay tiempo para explicar, esto es muy importante! -dijo Jace, yendo frenéticamente de una punta a otra, por todas partes con sus pergaminos- ¿No hay una mesa o algo?
-Ahí, junto al tapiz mordisqueado del cuervo -dije yo.  

     Jace no parecía darse cuenta del todo de que yo estaba allí, pero aceptó sin problemas las instrucciones que venían de una voz incorpórea. Moviendo la cabeza como uno de esos títeres mecánicos que asienten todo el tiempo cruzó la habitación, espantó a mis cabras que le estorbaban y se puso a desplegar sus pergaminos y mapas que desbordaron a la pobre mesita, y encima de todo eso dejó caer un libro gordo encuadernado con tenazas de metal. Pasaba las páginas con tanta fuerza que parecía que desplumaba una gallina.

-He estado en la mansión Markov y en Nephalia, junto a la costa, investigando -decía, a toda velocidad, sin levantar la vista-. Por todas partes, pistas, indicios. La persona que escribió este diario lo sabía todo. Es decir, previó todo. Los vampiros empotrados en las paredes, los marineros ahogados trepando desde las profundidades para aullarle a la Luna como lobos, los ángeles enloquecidos. Aquí hay un acertijo que quiere ser descifrado, pero se me resiste. La clave de todo está en éste plano, en algún lugar.

     Liliana fue a ver que era todo eso que estaba diciendo que lo perturbaba tanto. Cuando intenté levantarme yo también las piernas me fallaron y terminé desparramada en el suelo enredada en la sábana. Mis piernas hasta la rodilla tenían el mismo tono violáceo de mi cayado, ¿Eso es necromancia compasiva? ¿Liliana me venció solamente jugando?

-Sí, estaba jugando contigo -contestó Jace, otra vez leyendo mis pensamientos-. Ahora ven que tú también estás en el libro.

-¿Yo estoy en el libro?

     Me fui acercando con dificultad, y no logré ponerme de pie del todo hasta casi asomarme a la mesita. Vislumbré destellos de dibujos retorcidos hechos con carbón por sobre ilustraciones de tinta, y una cantidad creciente de garabatos y marcas sobre una caligrafía perfecta. Cada página había más, y el trazo se volvía más violento, como si la mano que los hizo no pudiera contener su ansiedad. Jace señaló una mancha indescifrable.
-Aquí. Tú, la cabra blanca, estás entre los criptolitos y los antropófagos skaabs y… -me miró por primera vez- ¿Quién eres tú a todo esto?

    No tenía ni idea de qué me estaba hablando pero, ¡Si Hozu me viera, conversando con el mismísimo Jace Beleren! Me erguí, orgullosa.

-¡Yo soy--

-No es nadie, Jace -interrumpió Liliana-. Una novata. ¿Tienes algo aquí que no sea un delirio sin sentido?

-¿Delirio sin sentido? Liliana, aquí está todo lo que siempre busqué, mos, lo que, ahora me doy cuenta, siempre tuve dentro mío pero no podía salir. Mira la perfección de los trazos de la soratami, la inevitabilidad de su lógica. Es una mente de hierro, con la fluidez del agua y la sutileza del rocío. Es como asomarse a un atardecer de sol, y descubrir que las estrellas fugaces son los bigotes de un gato.

-Que poético -dijo Liliana-. ¿Y a mí por qué me importa?

     Antes de que pudiera contestar tocaron la puerta. Se asomó un zombie de levita podrida diciendo que había visitantes en la entrada. Algo de emisarios de una tal Gissa. Liliana le dijo que espere. Jace me observaba sin parpadear como si yo también fuera una pista del acertijo, y en lo profundo de mi mente se escondiera el absoluto.

-¿Jace? -dijo Liliana con suavidad- ¿Por qué me importa?

-¡Sí! -dijo él, como saliendo de un trance-. El destino de éste plano, qué digo, el destino del multiverso depende de esta investigación. Si no hacemos algo para llegar al fondo y descubrir los secretos dentro de los secretos podrían morir millones cuando las puertas del infierno se abran y de allí salga aullando una horda de--

-Ajam. Como imaginaba. No me importa para nada -enfiló hacia la puerta, ordenándole a su sirviente que le prepare un carruaje y unos caballos de inmediato.

-¡Liliana, espera por favor! -dijo Jace.

-Volveré pronto. Mientras tanto duerme una siesta y recupera lo que te quede de cordura.

-Pero...

-Vámos cabras, ustedes vienen conmigo.

-¿Cabras? -pregunté-. ¿Qué quieres hacer con mis cabras?

-Son mis cabras ahora. Yoco, Miroslav, vengan aquí.

     Ellas la obedecieron, ignorándome por completo. Entonces las vi como si lo hiciera por primera vez. Las espaldas torcidas, el pelo enflaquecido y quebradizo, los ojos sin pupila inyectados de sangre, retazos de tapiz colgando de sus bocas entreabiertas.

-¿¡Qué les hiciste a mis cabras!?

-Las convertí en algo más útil -contestó, haciendo con las manos una bola de energía negra en la punta de mi cayado-. Quizás algún día te haga el mismo honor.

     Me abalancé sobre ella gritando, y desperté en el suelo, sin saber cuánto tiempo había pasado, y sintiendo todo el cuerpo violeta. En la habitación no había nadie excepto por Jace, que estaba arrodillado junto a mí, comparando mi cara con uno de sus pergaminos.

-Vamos, levántate -dijo, ayudándome a ponerme de pie. La hoja tenía un círculo alquímico rodeado de símbolos que jamás había visto en mi vida, por eso sabía que eran alquímicos.

-¿Qué sucedió? ¿Dónde está Liliana?

-No importa, estaba ciega a la verdad. Ahora todo depende de nosotros.

-¡Pero tengo que recuperar mis cabras! ¡Y mi cayado de pastora! ¿Qué voy a hacer? ¡He perdido mis poderes!

-Los poderes van y vienen -dijo Jace, trepando por la ventana rota-. Las cabras también, supongo. La verdad es para siempre.


(Paletta, L.)

Planos para el Pueblo nace de una colaboración literaria entre uno de los mejores cuentistas de la comunidad Magiquera de Argentina, y una jugadora que se cree cabra.
Trataremos a Planeswalkers poco conocidos por el multiverso, así como también a los mas renombrados, y contaremos las historias que Wizards no se atreve a mencionar.

miércoles, 20 de abril de 2016

Planos para el Pueblo #2 ~Magic FanFics~ (Paletta,L. y Hochman,S.)

    De entre los diversos pero pocos viajes que había tenido por los multiversos, quedar plantada como una de esas coloridas calabazas que crecían en la granja de mi plano natal, terminar en Innistrad quizás de alguna forma era inevitable. No se por que, llegue aquí. Aun no domino esto de “rasgar las barreras de los mundos”, ya que soy relativamente nueva a todo esto. Se que quejarme no sirve de nada, pero lo hago igual. Y digo esto mientras que uno de mis acompañantes barbudos descansa ante mis pies.

    Luego del encuentro con los ángeles y la jauría de hombres lobo, cada cual había vagado por su propio rumbo hasta que se pusieran un poco mas neutras las cosas. Regresé a uno de los pueblos cercanos, en donde nos acomodaron en una de las habitaciones de la taberna. Ellos decían que estaban bastante desocupados, debido a las tragedias que habían sucedido hace algunos días. Comentaban las chismosas del pueblo, que eran los demonios quienes habían corrompido la mente de la esposa del capellán, otros comentaban que era la misma razón por la cual los ángeles se habían vuelto locos, y así dado su espalda a quienes mas lo necesitaban.

    Mientras observaba por la ventana, a esa gran luna plateada a la cual muchos aldeanos llaman la comadreja de seis patas. Pensé en que quizás esta era la razón, por la cual había vagado a este plano, quizás aquí necesitaban de nuestra presencia. Mientras observaba la luna, sombras danzaban en la misma, al creerme loca, me frote un poco los ojos, para quizás obviar que eso solo era un producto de mi imaginación. Con sumo cuidado me levante de donde descansaba, sin despertar a los demás, y con movimientos ligeros me desplace hacia la ventana. La luna danzaba consigo misma, pero aunque pareciera así, eran las sombras de los ángeles que sobrevolaban nuestro pueblo, los que se veían reflejadas en ella. Me di la vuelta y pegue mi espalda contra la pared, cayendo lentamente hasta estar sentada bajo la ventana sobre la cual hace un rato me hallaba.
Este plano simplemente no era para mi, extrañaba el olor de la cosecha, y el como se sentía el pasto húmedo entre mis dedos. Mientras miraba a mis pequeños dedos moverse de un lado al otro, escuche una conmoción en la parte inferior del edificio, y de pronto con un salto, volví a posarme sobre la ventana; un hombre con capucha azul salia apresurado con un caballo y un guía. Había algo sobre el que me intrigaba, casi como esa campana que usaba para llamar al rebaño, algo me decía que tenia que seguirlo.


    Desperté a los que aun seguían dormidos, salí y arme mi carreta con mis dos mejores cabras, y los seguimos. Para que no fuéramos detectados, mezcle un poco el olor a nuestro alrededor, ese era un hechizo nuevo que había aprendido junto a los “Narilargas” (una tribu muy particular, cabe recalcar). Avanzamos a paso veloz y conciso, pero en medio del camino, se apresuraron varias bestias de gran tamaño que casi hacen que volquemos. Antes de pegar un buen insulto al aire, recordé que aun estábamos bajo la protección del hechizo. A lo lejos escuche unos aullidos y sabia que eran los hombres lobo nuevamente, pero sin embargo: estos actuaban de forma diferente. Cuando los alcanzamos, uno de los caballos había sido masacrado, mientras que el hombre de la capucha azul, no se podía encontrar por ningún lado, apresuramos mucho mas el paso y finalmente llegamos a una mansión antigua, con rejas grandes y una niebla color violeta de espanto. Un temblor me recorrió todo el cuerpo, y supe que nos habíamos metido en territorio desconocido.

    Traté de abrir la puerta pero no pasaba nada, ningún hechizo: nada. Mordida de cabra: nada. Patadas: nada. Era impenetrable. Nos pasamos casi toda la noche tratando de abrirla, hasta que caímos dormidos a los costados de la misma.
Fue un sonido profundo y elevado, el que nos despertó, y la puerta se abrió por su propia voluntad en dos, y algo que parecía humano salio a recibirnos. Nos miro con sus ojos vacíos y ropa rasgada, señalándonos que pasemos.
Algo me decía que este ser, ya no estaba vivo, pero había algún tipo de magia en el que lo mantenía en este estado de “no-vida”. Seguimos por medio del jardín de la mansión. Y uno de mis allegados trato de desviarse para mordisquear un poco el pasto, pero en vez habían cuerpos plantados en la tierra y flores de aromas tóxicos y venenosos.
La puerta que nos daría la bienvenida, era vieja pero se mantenía en buen estado, se abrió con un rechinar y sentí como si miles de ojos vacíos pusieran su mirada sobre nosotros. Me quité las botas, para no manchar el piso prístino que se encontraba mi paso (supongo que por costumbre de mi gente) y nos señalaron hacia un gran salón, en donde mas de estos cuerpos se hallaban y al fondo sobre una gran silla de madera, estaba sentada una hermosa mujer, de cabellos oscuros y ojos color violeta.
Los cuerpos de las criaturas se hicieron a un costado y nos dejaron pasar.


    -¿Quienes son aquellos que osan interrumpir mi morada en estas horas de la noche?- pregunto. Pronto me halle sola, mis allegados habían desparecido entre la multitud de no vivientes: -Hemos seguido al hombre de la capucha azul- conteste. -¿Jace?-, pregunto ella con mucho interés casi interrumpiendo mi respuesta. Se paro de donde estaba y camino hacia mi. Ahí fue cuando lo sentí. Era una caminante. -¿Que buscas con el?-, volvió a preguntarme mientras me miraba de pies a cabeza. -Hemos venido de otro lugar muy lejano...- ,y ni bien puede seguir contando ella me interrumpió: -Eres una caminante-, me dijo inclinando un poco la cabeza y mirándome a los ojos. En ellos vi algo que jamás olvidare: El reflejo de la muerte misma, quizás mi muerte, no sabia. Algo me decía que esta mujer, era algo mucho mas de lo que aparentaba. -Mi nombre es Liliana-, dijo dándome la espalda y regresando a su silla. - Y esta es mi mansión, el hombre al cual buscas se llama Jace, y ya ha dejado estos dominios-. La miré desconcertada. -¿No me dirías a donde iba?-, intenté sacarle algo de información. -¿A cambio de que?, yo siempre quiero algo a cambio, quizás la vida de tus sirvientes. Veo que también tienes un par, nunca había visto algo como ellos-. Pronto mi mirada busco por todo el salón implorando de que aun estuvieran ahí, cuando creí que las cosas se habían puesto de mal en peor: a lo lejos los vi, fuera del salón bien placidos.

    Había tratado de llevarme bien con Liliana, pero vieron como son las magas de la magia negra: piensan que cualquier cosa sin alma es de su propiedad. Ella se quería llevar todas mis cabras. Cabras, seres del demonio...
Y no hablo de los aquellos seres del averno, que habitan en lo mas oscuro, que han caído mas allá de lo rescatable, cuyo corazón era mas negro que la noche bajo Innistrad, sino de aquellos seres demoníacos, con cuernos y pezuñas que en ese momento devoraban mis botas.

    -Si, no nos puedes ayudar, creo que lo buscaremos por nuestra cuenta-, le dije ya desanimada.
-¿Y por que crees que te dejaré ir tan deprisa?- Me pregunto mientras se miraba las uñas bien pintadas.
-Pues....- Mi mente quedo vacía.
-¿Viste?, no tienes ninguna respuesta para mi, es mas hasta me podría divertir un poco contigo-. -Llévenla- exclamo y simplemente sentí como los cuerpos se abalanzaban sobre mi.

    Cuando menos lo esperaba, mi bastón ilumino el salón con un resplandor que expulso algunos de los cuerpos. Esto era lo lindo de la magia blanca: no le caía muy bien a los seres putrefactos. Pero a su vez era bastante impredecible, ¡maldigo esto de ser novata!.
Mis allegados al darse cuenta de que era lo que estaba pasando, dejaron mis botas por suerte y se pusieron a mordisquear las piernas de no vivos. Daba gracias, que también ellos tenían un apetito muy voraz, pero igual aun no tan controlables. Intentamos hacernos campo ante la horda de muertos que nos acosaban, y peleamos con todo nuestro ser. Cuando todo parecía estar bien, de la nada sentí una mano sobre mi cuello, alzándome del suelo.
-¡Ya me cansé!- Liliana dijo muy tranquila, y esta vez sus ojos eran eternamente negros y las marcas sobre su rostro emanaban un fuego infernal. Traté de respirar y de no caer en la eterna oscuridad. -Pronto estarás bajo mi mando.- Sonrió mientras se me iba de a poco la vida. Y en ese momento dije mis ultimas palabras: -Hozu, lo siento hermano-. Liliana me soltó de la nada, y mi cuerpo casi ya sin vida retumbo en el salón. -¿Que has dicho?- Liliana me miro perpleja. Reuní el poco aliento que me quedaba y murmure. -Mi hermano, ha....- y el mundo se volvió negro.

    Desperté con los dos cabros a mis costados. Estaba en una habitación bien cuidada, uno de los no vivientes me miraba (O mas bien creía que me miraba) desde la puerta principal.
Miré a otro de los costados y la vi sentada ahí, mirándome intrigada.
-Eres bastante débil, no me servirías de nada- dijo con una sonrisa. -Has dicho algo acerca de tu hermano- continuo.
-Yo también he perdido al mio, hace mucho tiempo ya. Cuéntame sobre el y quizás te cuente sobre Jace.-
Y supe ahí, que quizás esta tal Liliana, no me caería tan mal.

(Hochman, S.)


Planos para el Pueblo nace de una colaboración literaria entre uno de los mejores cuentistas de la comunidad Magiquera de Argentina, y una jugadora que se cree cabra.
Trataremos a Planeswalkers poco conocidos por el multiverso, así como también a los mas renombrados, y contaremos las historias que Wizards no se atreve a mencionar.